EL COLISTA SE DISFRAZA DE LÍDER

Opinió.- Patricia Arizón.- El Sevilla iba a ser un hueso duro de roer. Aunque no llegaba en su mejor momento, los número no le están acompañando en 2019, estaba quinto en la clasificación y es el Sevilla…pero el Huesca sabía lo que se jugaba el sábado en El Alcoraz, ante un público que había llenado el estadio pese a que el horario coincidía con la cabalgata de carnaval. Y el colista se disfrazó de líder y realizó una gesta épica demostrando que aquí no se rebla, que pase lo que pase en mayo, se va a luchar hasta el final, se va a luchar cada balón, como aquel que permitió al ‘comandante’ anotar el gol de la victoria en el minuto 98. Aquí no se rebla.

El del Sevilla volvió a ser una final. Sí. Cada partido es una final. Sí. Eso lo llevamos escuchando desde hace meses. Y lo cierto es que lo son. Todos son finales, todo lo serán en lo que quede de campeonato hasta que matemáticamente no haya nada que hacer o hasta que, y por qué no, la salvación ya sea matemática. Porque el Huesca puede salvarse. Claro que puede. Aunque la mayoría lo enterraran estando vivo, aunque algunos solo hablaran de las peores cifras negativas en la historia de la liga respecto al golaverage…pero el Huesca seguía vivo. Herido, muy herido, pero vivo. Y lo está demostrando cada jornada desde aquella noche de Reyes que regaló la victoria a una afición que no rebla. De estar en lo más hondo del pozo hace unas semanas, la victoria del sábado le sitúa a solo tres puntos del Celta, primer equipo fuera del descenso. 

El Huesca se disfrazó el sábado de líder y volverá a hacerlo el próximo sábado en Getafe aunque ya no sea carnaval, y al otro en casa y al siguiente en el Bernabéu…porque las palabras lucha, sacrificio y esfuerzo máximo lo lleva el equipo en su ADN. Si el pasado mes de mayo, tras el ascenso, los medios nacionales explicaban el significado de sin reblar, ahora todos los aficionados al fútbol entienden lo que significa cuando el Huesca salta al césped. Aquí no se rebla. 

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