EL CONDE AZNAR, TODA UNA INSTITUCIÓN

Miguel Carasol tuvo que pasar un examen para poder interpretar a este personaje durante los acto del Primer Viernes de mayo.

#Jaca (#Huesca)(#sociedad).- Pasear por Jaca con Miguel Carasol es pasear con el mismísimo Conde Aznar. Así es como le llaman sus vecinos. Conde. Y es que este personaje es toda una institución en la capital de la Jacetania con motivo de las recreaciones del Primer viernes de mayo.  Y para Miguel Carasol es un orgullo el poder dar vida al protagonista de la fiesta más emotiva para los vecinos de Jaca. “Desde los 14 años he participado en los desfiles y representar al Conde Aznar es lo máximo. Además, el anterior Conde, Alfonso Gracia, estuvo durante cuarenta años y eso tenía mucho peso en la ciudad”, explica a noticiasenlacontienda. 

Su primer contacto activo con los desfiles fue de chaval. La mayor demanda de la prensa local era que el cortejo histórico que hasta ese momento estaba formado por militares, fuesen gente de Jaca y se les hizo caso. Se decidió buscar a personas que rondaran los 20 años y como no hubo suficientes hablaron con chavales de los institutos. Como los amigos de Carasol iban al instituto se unió con ellos a participar. Desde entonces siempre ha estado vinculado a esta fiesta sin imaginar que algún día entraría victorioso a lomos de su caballo tras vencer la batalla. 

Llegar a ser conde Aznar no fue fácil. Tuvo que pasar un examen en el que debía mostrar su destreza a caballo y sus conocimientos sobre la fiesta para lo que pedían tres requisitos: residente en Jaca o la comarca, antigüedad en la fiesta y don de gentes. “Lo más importante era la antigüedad en la fiesta ya que se buscaba que el conde fuera representado por alguien que sintiera de corazón esta celebración. Nos presentamos 13 candidatos y hubo muy buen ambiente entre todos”, recuerda.

En su caso, tuvo que dar clases para montar a caballo ya que no tenía mucha práctica y recuerda que cuando les comunicaron quien era el elegido no contó nada a nadie. ”Supongo que me quedé bloqueado, no se me ocurrió decírselo a nadie. Nos fuimos todos los candidatos a cenar y fue por la prensa como se enteraron mi familia y mi pareja”. 

Desde entonces Miguel Carasol es un privilegiado que puede ver el desfile desde una posición única, a lomos del caballo del Conde Aznar. Desde ahí, puede disfrutar del cruce de miradas con sus vecinos quienes vitorean su nombre como debieron hacerlo sus antepasados trece siglos atrás. “Tengo muchos momentos especiales. A caballo veo a la gente, tengo una perspectiva global y disfruto de muchos cruces de miradas con ellos. Como a cualquier jaqués el himno en la calle mayor es insustituible pero también disfruto mucho en el desfile de la mañana que es más íntimo aunque cada vez hay mas gente”, recalca.

Aunque los actos importantes son durante la mañana del viernes, Miguel Carasol tiene que acudir a colegios, institutos, residencias de ancianos e incluso al Monasterio de San Juan De la Peña donde según la historiadora Isabel Lapeña está su tumba. Para ello, debe cogerse una semana de vacaciones en su trabajo para lo que no tiene ningún problema. Nadie en Jaca podía negarle nada al mismísimo Conde Aznar que libró la batalla contra los musulmanes. Y tampoco al personaje que le da vida en la que para cualquier jaqués es su fiesta en mayúsculas. 

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