EL SENTIMIENTO DE SER COFRADE

La devoción, fraternidad y amistad están presentes en las cofradías

#Huesca (#sociedad).- Pertenecer a una cofradía puede parecer ser parte de una asociación más pero no es así porque detrás hay una devoción casi inexplicable a quien representa dicha cofradía. Desde noticiasenlacontienda hemos hablado con dos cofrades de la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno para que nos respondiera a la pregunta de qué significa ser cofrade. 

Carlos Buisán y Raquel Sancerni llevan más de media vida de nazarenos. Carlos comenzó siguiendo los pasos de su hermano y su primo en la banda de tambores -tocaba el bombo- pero pronto sintió una gran devoción al Nazareno y pasó de la sección de instrumentos a la junta y de la junta a costalero. “Ser costalero es lo más emotivo para un nazareno. A mi me cedió el puesto mi tío Luis Monsón y fue un gran orgullo. Es algo difícil de explicar y muy emotivo en especial el miércoles Santo en nuestra procesión”.

A raíz de su devoción también están en la cofradía su mujer y su hija pequeña ya que ser cofrade forma parte de la vida de uno. “Somos una gran familia durante todo el año, por eso me gustaría que mi hija también fuera cofrade pero eso lo decidirá ella cuando sea mayor”. 

La familia de Raquel también está integrada dentro de la Cofradía. Ella es mayordomo, su marido y uno de sus hijos costaleros y su otro hijo pertenece a la sección de instrumentos. Así define Raquel ser cofrade. “Es formar parte de una hermandad. Nos juntamos e intentamos ayudarnos y mantenemos viva la tradición de la Semana Santa”.

Raquel no concibe esta festividad de otra manera, pese al mucho trabajo que hay detrás. Mientras mucha gente está deseando que llegue Semana Santa para desconectar, ella solo piensa en acompañar al Nazareno. “No podría irme a la playa, no lo concibo. El miércoles Santo es un día de encuentro, de emociones. Es un día muy especial que culmina con el momento en el que el Santo sale de la Catedral, para mi el momento más emotivo”, explica.

Y es que Raquel aun recuerda con emoción lo que sentía cuando de niña veía portar al Nazareno a hombros de los costaleros “le veía andar” y desde entonces supo que quería formar parte de esta cofradía. “Entre gracias a un amigo y luego también vinieron mis padres que estaban en otra. Ver llevar el paso a hombros tuvo para mi una magia especial y aún la sigue teniendo ahora”. 

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