25 AÑOS DEL CENTRO DEPORTIVO J10

No hay trabajos de hombres ni de mujeres. No hay aficiones de mujeres ni de hombres. Hay trabajos y hay aficiones o, al menos, así debería ser…

#Huesca (#sectorempresarial).- El centro deportivo J10 cumple 25 años en los que prácticamente siempre ha tenido al frente a una mujer. Clara Coiduras creo el gimnasio junto al que en ese momento era su marido y tras separarse fue ella quien le compró su parte y se puso al frente del negocio. Clara tenía algo de experiencia en el sector empresarial pero sobre diseño de interiores que es lo que había estudiado no de cómo llevar un centro deportivo pero se puso manos a la obra. “Delegué ciertas funciones a personas que tenían mayor conocimiento que yo y poco a poco fui aprendiendo y ocupándome de más gestiones. He tenido la suerte de que mi madre nos educó en la igualdad a todos los hermanos y nunca me planteé que no pudiera por el hecho de ser mujer”.

En su experiencia personal nunca se ha visto menospreciada por su género por lo que reconoce sentirse “una afortunada”, aunque sí que cree que como gerente de un centro deportivo se ha sentido muy sola en muchos ocasiones. “Llevamos muchos años luchando ya no contra la competencia con quien hay buena relación y creo que es competencia leal, sino contra el ayuntamiento que no nos tiene en cuenta a la hora de ofrecer sus cursos y otras instituciones ya sean regionales o de mujeres. Creo que no ha sido cuestión de género, la soledad habría sido la misma si hubiera sido un hombre pero sí que la hemos vivido durante estos 25 años y creo que somos una empresa que aportamos cosas a la ciudad participando y patrocinando eventos solidarias, ofreciendo servicios de calidad y creando puestos de trabajo”. 

En la actualidad también se ha incorporado al centro deportivo, Andrea Homs quien ha estudiado INEF y poco a poco se está incorporando a las funciones de gerencia. Comenzó como recepcionista, pasó a ser monitora y ahora combina las clases con funciones de gestión deportiva. Andrea si que percibe que no es tratada igual que su madre pero cree que es más por su juventud. “Yo hay veces que tengo la sensación de que no se me tiene tanto en cuenta pero creo que es más por ser más joven y también siento que hay veces que somos las propias mujeres las que nos ponemos la zancadilla entre nosotras”. 

Su vida laboral está completamente relacionada con el deporte y aquí también nota ciertas diferencias por parte de los usuarios. “No se puede generalizar pero las mujeres suelen elegir una monitora porque la ven como en lo que se quieren convertir y los hombres y la gente más mayor prefieren monitor. Yo misma, cuando atiendo a usuarios de mi compañero me doy cuenta de que a mi no me consultan nunca nada mientras sí que lo hacen con él”.

Esa diferencia por cuestión de género ya lo vivió en su época de universitaria donde estudiaban 60 alumnos y solo 8 chicas. A la hora de entrenar, sus compañeros solo pensaban en ganar. “Jugábamos partidos y ni nos pasaban. Lo que nos tendría que haber servido a todos para aprender solo servía para ver que compañeros eran mejores. Por suerte cada vez hay más chicas en carreras como INEF y eso irá cambiando”. 

El de Clara y Andrea y en definitiva el del centro deportivo J10 es un ejemplo de como el mundo empresarial y el deporte no está reñido con el género. Aunque reconocen que las mujeres “somos más complicadas”, en el centro donde hay una veintena de empleados, el número de trabajadores es equitativo en cuanto a sexo y nunca ha habido diferencia en las nóminas. “Si un trabajador hace bien su trabajo le pagamos por el, independientemente de que sea hombre o mujer.”

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