UN EQUIPO DE PRIMERA Y UNA AFICIÓN DE ‘CHAMPIONS’

Los miles de altoaragoneses que apoyaron al Huesca en el Bernabéu dieron una lección de pasión por los colores.

#Huesca (#deportes).- Eran las cuatro de la madrugada de este lunes cuando los doce autobuses contratados directamente por la SDHuesca llegaban a la ciudad. Detrás quedaban 16 horas de una jornada histórica en la que más de 2000 personas se trasladaban hasta Madrid para alentar al equipo en el Santiago Bernabéu. La ciudad y el estadio eran sin duda un atractivo para los seguidores, pero fue la necesidad de puntuar del Huesca, colista en la clasificación, lo que movilizó de manera masiva a los seguidores sin importarles ni el dinero – en esta ocasión hay que decir que el precio era relativamente accesible- ni la paliza del viaje. Jugar un domingo a las 8.45 a 400 kms de tu ciudad no es el mejor horario posible. Pero nada importó. La ilusión de alargar este sueño de Primera y la fe del ‘sí se puede’ pudo con los inconvenientes y durante toda la semana ya se sentía en la ciudad que el del domingo no iba a ser un partido más.

El madrugón fue considerado más teniendo en cuenta el cambio de hora que ‘robaba’ una hora de sueño. Los ánimos fueron máximos durante el trayecto de ida y también en las calles de Madrid. Casi todo eran rostros conocidos, gente con bufandas. Niños, jóvenes, gente de edad más avanzada. El de este domingo fue el viaje, el gran viaje de la afición. Pasear por Gran Vía, Callao o la plaza Mayor era como pasear por los Cosos. Todos querían inmortalizar ese momento luciendo la bufanda – la temperatura no acompañó y eso obligó a esconder las camisetas con prendas de abrigo– en lugares tan emblemáticos como el km0 de la Puerta del Sol o la escultura del Oso y el Madroño. Y aunque se sabía que ganar en el Bernabéu sería muy difícil, había esperanza. -“Otros equipos han ganado como el Girona”-“El Madrid no está en su mejor momento”- “Es difícil pero puede pasar”… Estas eran las expresiones que se escuchaban constantemente entre los corrillos de aficionados.

Y tras media jornada de turismo llegó la hora de la verdad. Miles de corazones apoyando al equipo en la salida del hotel de concentración. La ilusión iba creciendo por momentos, las esperanzas también. Y todo estalló con el gol del Cucho cuando solo hacia dos minutos que había comenzado el encuentro. Cánticos como ‘sí se puede’, ‘este partido lo vamos a ganar’ o ‘Huesca, Huesca’ no cesaron durante los 90 minutos de partido, ni siquiera con el empate de Isco, ni con el gol de Ceballos que adelantaba a los blancos, ni siquiera tras asimilar que quedaba muy poco para reaccionar al tanto de Benzema. Al final, aplausos que parecían no cesar nunca ante la entrega del Huesca y el buen juego que el equipo realizó en el olimpo blanco. En las gradas, los seguidores altoaragoneses ganaron de goleada a un Bernabéu a media entrada.

Al final no pudo ser. En el último suspiro se volvió a escapar un punto que al final podría ser necesario para la salvación, pero la afición salió satisfecha de haber sido testigo de primera mano de un momento histórico. No todos los días el colista le juega así al Real Madrid y no todos los años el farolillo rojo de la liga es capaz de movilizar a más de 2000 personas jugando un domingo a las 8.45 de la noche. Orgullo de equipo y orgullo de afición.

 

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