UNA ÁRBITRA INTERNACIONAL

MARTA FRÍAS (EN EL CENTRO) CON CARMELA CAPISTRÓS Y ELENA GOMOLLÓN

No hay trabajos de hombres ni de mujeres. No hay aficiones de mujeres ni de hombres. Hay trabajos y hay aficiones, o al menos, así debería ser…

#Zaragoza (#deporte).- El arbitraje es una técnica complicada en la que no es fácil tener reconocimiento internacional,  más cuando eres mujer, por eso el logro de Marta Frías que ha logrado llegar a categoría First es aún mayor. Desde noticiasenlacontienda hemos hablado con Marta que acabe de llegar de Suecia de colegiar un Suecia-Croacia de la fase clasificatoria para el mundial femenino de Francia y nos ha contado como comenzó en el mundo del arbitraje. “Fue un compañero de trabajo de Zaragoza que era árbitro y me apeteció. Eso fue en el 2001 y hasta ahora”, explica

La árbitra que estaba en Zaragoza por cuestiones de trabajo pero es de Villamecías (Cáceres) comenzó una andadura en la que no lo tuvo fácil. “Entonces era muy raro una mujer de árbitro por lo que fue difícil, ni siquiera el fútbol femenino era como ahora. En los campos me encontré insultos pero del mismo modo que también lo tienen mis compañeros, pero por contra recibí el apoyo de mi familia y mis amigos que es lo más importante”.


Poder arbitrar a nivel internacional no es sencillo, sobre todo teniendo en cuenta que no se puede vivir de ello y necesita trabajar. Y es que la desigualdad económica entre hombres y mujeres en el mundo del arbitraje es descomunal. “Con las árbitras pasa como con las futbolistas en lo que a sueldos se refiere. En nuestro caso si tienes que gastar dinero en un fisio o en plantillas, por poner un ejemplo, casi te cuesta dinero arbitrar”, lamenta. 

Otro inconveniente es el poder compaginar el arbitraje con tu trabajo y tu vida. Para estar en las condiciones físicas adecuadas Marta entrena cinco días por semana, para poder ser árbitra internacional necesita un nivel óptimo de inglés, para arbitrar correctamente necesita ver mucho fútbol, conocer perfectamente el reglamento… y además, necesita pedir fiesta en su trabajo para poder acudir a los partidos. “Generalmente me dejan pero me supone perder vacaciones o perder sueldo. Creo que el Gobierno de Aragón o la Federación o a quien le corresponda deberían hacer algo en esas cuestiones ya que vamos representando a Aragón fuera de España”.

Ante estas adversidades la pasión por el arbitraje y la ilusión puede con todo lo demás. Y si a eso se le suma que parece que por fin se han dado cuenta de que el fútbol femenino cada vez tiene más tirón, todo el esfuerzo merece la pena. “El fútbol femenino es un deporte que no supieron vender y ahora se han dado cuenta de que también es rentable. Cada vez hay más sponsor y eso es una buena señal de que las cosas están cambiando para bien”. 

Por último, Frías invita a otras chicas que se animen a probar como árbitras. “Es otra manera de hacer deporte, te hacer madurar la toma de decisiones y te crea mas personalidad y confianza en ti misma. Les animo a probar”.

El de Marta Frías es el ejemplo de otra mujer a la que no le tembló el pulso a la hora de adentrarse en un mundo que por aquel principio de siglo XXI era muy masculino como no le tiembla ahora a la hora de tomar una decisión sobre el césped de un campo de fútbol.

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