SENTENCIA JUDICIAL QUE ESPERAN SIRVA DE EJEMPLO

Una sentencia de un tribunal de Zaragoza multa a dos padres por insultos racistas al árbitro de un partido de benjamines celebrado en enero de 2017. Desde el Comité de árbitros de Aragón esperan que este sentencia sirva para que haya mayor respeto hacia los colegiados.

#Huesca (#deportes).- Nueves meses de cárcel y una multa de 1.440 euros. Eso es la condena que el juez Eduardo Marquina del juzgado de lo penal número 2 de #Zaragoza ha dictado para el padre de un jugador benjamín por insultos racistas a un árbitro de raza negra. Para hablar sobre la posible repercusión de este hecho en el mundo arbitral, hemos hablado con David Asesio, delegado de Huesca del Comité Territorial Aragonés de Árbitros de Fútbol.
Para el delegado, esta sanción puede ser una buena manera de dar visibilidad a un problema que se lleva arrastrando desde hace tiempo en los campos de fútbol. “Seguro que esta sanción es positiva. Da visibilidad a un problema que todavía es demasiado habitual. Hasta ahora cuando se trata de temas de los que la sociedad está más sensibilizada, como el racismo o las mujeres, hay más repulsa. Pero por desgracia, las faltas de respeto e insultos y subidas de tono los sufrimos muchos árbitros”, explica.


Asesio considera que el problema viene porque “se han normalizado las críticas a los árbitro y también al equipo rival”, y que la solución debe ser colectiva. Por un parte hay que educar a la sociedad de que “los insultos en el fútbol son inadmisibles”, y por otra, cree que los delegados de campo, en la mayoría de los casos, desconocen que son ellos quienes deben alertar a las fuerzas de seguridad en caso de este tipo de vandalismo. “Los delegados deben impedir que unos pocos aficionados, porque por suerte son unos pocos, se pasen el partido insultando, ya sea al árbitro o al rival. Si no quieren enfrentarse a ellos, tienen que avisar a la Guardia Civil o al policía Nacional para que estén al corriente y les pidan su identificación por si los altercados fuesen a mas. El problema es que en muchos casos, el delegado desconoce esta función”.
Pese a la normalización de los insultos, Asesio asegura que los clubes de fútbol “colaboran en el 99% de los casos” y que esa es la clave para que la violencia verbal deje de ser lo habitual. “Hay ejemplos, como el fútbol base de Barbastro, donde gracias a la actuación de los directivos una banda de personas que solo iban al campo a insultar dejaron de hacerlo. Entre todos debemos conseguir que el respeto esté siempre presente en los terrenos de juego”, sentencia.

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